Me resulta curioso el efecto que genera, a nivel personal, la aparición de los espejos. No quiero de ninguna forma menos cavar el aporte que en análogo sentido ha significado el agua, sino evidenciar la diferencia que los separa de ser idénticos.
Obvio que antes del espejo los reflejos atendieron la necesidad que éste cubre, a modo natural, evidente es también que esa forma precaria no era prioritariamente clara, lo difuso que resulta hacerse una imagen del yo sin apoyo externo frecuente no puede ser por completo comparable al uso cotidiano y obligatorio del espejo.
Nuestros pares lo primero que hacen al levantarse es posar el rostro sobre un reflejo nítido de su yo... Tan grande fue la victoria del individualismo por sobre cualquier otro interés que es ésta la pleitecia rendida al amanecer. Ya no hay nada por lo cual siquiera rezar, golpe bajo para los pseudos creyentes, abandonados a la miseria del ego-egoísmo en una vida saturada de compañía.
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