martes, 22 de noviembre de 2011

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Mucho ha dicho la literatura sobre la adolescencia y crisis humanas posteriores a los treinta años, dejando abandonado un sector etario que es fuente de las crisis antes señaladas, ésa etapa donde se mira para atrás comprendiendo que la adolescencia ya pasó, ése paso racional situando posterior a los veinte años donde por vez primera comprendemos el peso del destino, el juguetes que le somos a la vida y la crueldad de tomar decisiones sin la experiencia. Pienso por ejemplo lo triste que es haber dejado atrás aquello aquello que te gustó y quisiste de verdad embarcado por el vértigo y la emoción de lo nuevo. Entre tanta novedad dejar de mirar con entusiasmo y ver con nostalgia ese sentimiento/sensación que no tenía límites y no conocía de mentiras ni engaños, dejarlo sin comprender lo necesario y natural que resultaba hacerlo y lo poco que el sentimiento mismo media las cosas.

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Ser escritor es distinto a que te guste escribir, puede haber escritores a los que no les guste escribir o su escritura.
A mi me gusta escribir y no soy escritora, sin embargo, cuando este gusto no puede ser satisfecho comienza a generarse en mi una necesidad creadora obstinada y enceguecida cual obrero no le paguen a fin de mes. Deja de parecer sabrosa la existencia y se apodera el lápiz de mi mano ¿cómo comer o ir al baño con una mano lápiz? ¿cómo no dejarse llevar por la seducción que articulan las servilletas, los envoltorios de té o todo otro papel?
Cae la mano lápiz en una especie de promiscuidad imparable, libidinosa, de acariciar lo más profundo de todo cuanto rayable se le cruce.

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Me resulta curioso el efecto que genera, a nivel personal, la aparición de los espejos. No quiero de ninguna forma menos cavar el aporte que en análogo sentido ha significado el agua, sino evidenciar la diferencia que los separa de ser idénticos.
Obvio que antes del espejo los reflejos atendieron la necesidad que éste cubre, a modo natural, evidente es también que esa forma precaria no era prioritariamente clara, lo difuso que resulta hacerse una imagen del yo sin apoyo externo frecuente no puede ser por completo comparable al uso cotidiano y obligatorio del espejo.
Nuestros pares lo primero que hacen al levantarse es posar el rostro sobre un reflejo nítido de su yo... Tan grande fue la victoria del individualismo por sobre cualquier otro interés que es ésta la pleitecia rendida al amanecer. Ya no hay nada por lo cual siquiera rezar, golpe bajo para los pseudos creyentes, abandonados a la miseria del ego-egoísmo en una vida saturada de compañía.

domingo, 13 de noviembre de 2011

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El único problema de su sistema y "la muerte" somos los poseedores de buena memoria.

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La víctima engendra a la víctima, que engendra a la víctima.
Tan cruel que es perfecto!

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A partir de determinado punto del desarrollo económico, la calidad de vida comienza a disminuir; transformando la felicidad relativa de las personas en soledad y alienación. El sistema económico debiese atender que en la naturaleza todo sistema vivo crece hasta un cierto punto donde detiene su crecimiento, pero no detiene su desarrollo.

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Salir en pijama a la calle es un experimento increíble!

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¿Qué es peor?
El estancamiento o,
muchos errores
para avanzar poco
y retroceder
otro tanto...

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El murmullo es como hablar desnuda...

viernes, 30 de septiembre de 2011

CAOS

Munthi extendió su brazo, arrojado, todo cuanto sobre su escritorio se encontraba, por los aires, lanzando con aquél gesto todo lo que él mismo resultaba ser, detestándolo, cuestionándose porqué tuvo que nacer como fuese que lo hubiera hecho –a estas alturas ya le parecía indeterminable- y renegando de la respuesta. No había odio en él, ya no, era más que eso, decepción, vacío, dolor, una angustia profunda y solitaria de cargar con su existencia. No buscaba comprensión, ni él mismo podía hacerlo. Es inevitable para cualquier humano tener que convivir consigo mismo, y por añadidura de la vida, lo es también el tener que cuestionarnos nuestra propia existencia en ciertas ocasiones, pero créame usted; ninguno como Munthi tiene tanto miedo de vivir con lo que es realmente, conociendo su yo en profundidad y sabiendo que no lo puede llevar, luchando a cada segundo consigo mismo.

Había pasado bastante tiempo sin lanzar las cosas, sabía lo que seguía, estaría tan comprometido con corregirse y no perder el control que tendría a ello que sumarle ser un desastre dañino en alguna situación social, por ende, tener que ocultarse lo más rápido posible de cualquier contacto con otros humanos, especialmente con aquellos por los que siente aprecio real. Por otro lado ser un desastre social le resultaba mucho más fácil que llegar al punto de lanzar las cosas, sólo que el saber que se sobrepasó a sí mismo le genera un alivio macabro. Su máxima reside que en que nada vale tanto como el yo, siéndole imposible concebir que el resto no lo asuma de la misma forma. Si se sumara en tan solo una línea, el tiempo que Munthi ha pasado solo por esta razón daría dos tercios de toda su existencia, sin embargo sentía que era capaz de abstraerse del todo, comprenderlo y salir del círculo. Estar solo lo calma, y hasta ahora es lo mejor que puede pasarle, definitivamente no es la perfección, pero al menos logra no sentirse tan tenso, pensar con más soltura, pensar realmente, cuestionarse, replantearse, enfrentarse, deshacerlo todo y recompensar los datos mal situados, porque en el fondo el orden de los factores sí altera el producto, lo comprende, sin embargo hasta ahora no ha logrado la combinación perfecta. Ha descartado varios datos, asumiendo que una sola materia no puede ser el todo, entre ellos la religión y hasta ahora nunca lo ha reconsiderado.

Sus sentimientos son intensos, de una pureza arrogante, nobles a un nivel imposible de caricaturizar que le han generado defensas, barreras no muy altas ni muy seguras, pues sus ansias de dar con la clave y el éxtasis que le produce jugar con la idea de que lo ha logrado pueden transformarse en un evidente y letal defecto. Como la religión, posee también un dato inamovible y es que el equilibrio, para ser tal, se consigue acompañado. Eso, es algo que le tortura, reconociéndose.

Una y otra vez Munthi ha visto el amanecer mientras experimenta su existencia sin hacer nada físico fuera de fumar y beber café y sintiéndose agotado, sin energías, comenzando a enloquecer ¿Contra qué lucha el escritor? ¿El ego, la hoja en blanco, el deseo de perpetuarse? ¿Contra el silencio? Evidentemente son preguntas demasiado genéricas como para contemplar tan sólo una respuesta, mas éste escritor, Munthi, lucha contra sí, contra la soledad incomprensible, su filosofía de vida incomprendida, su interés en que nada malo/maldad pueda salir de él imposible de comprender. Es tan necesario sentir para escribir como respirar para vivir, y hay tan poco que con todo lo que sabe él sea capaz de sentir como lo sueña, que no se le puede culpar por embaucarse en sensaciones de vez en cuando ilusionado con la idea de que todo lo que ha logrado sea un gran error.

Todo está bien hasta que arroja las cosas, o dicho de otra forma; tiene que escribir. Sus deseos por hacerlo, lo sabe, no son azarosos, y antes de ellos está la profunda tristeza, pena por la vida, por el todo, algo que va más allá de él, el peso de ser, la responsabilidad enorme que es existir, de la forma en que lo hacemos, y con tan pocos recursos para hacerlo bien, la crueldad que significa el ser obligado a pararte delante de la línea de fuego y la conciencia de saberlo hacen cada cierto tiempo que este escritor escriba, más su búsqueda es para no tener, nunca más, que hacerlo.

domingo, 31 de julio de 2011

viernes, 24 de junio de 2011

pena

por nada

es esta pena infinita que tengo atrapada en mi cuerpo

esta pena que es anterior y posterior a mi existencia

que no se acaba

que no comienza

que tan solo revienta y me va matando

esta pena que me consume, me come, me corroe

esta pena que me deja miserable, o me hace... qué más da

si cuando llega se lo lleva todo

o trae todo

lo que no quiero

lo que no tengo

lo que no espero

esta que me hace la vida tan compleja

y la existencia tan sin sentido

jueves, 2 de junio de 2011

Sentir puede convertirse en una sensación desagradable y/o dolorosa, pero dejar de sentir es algo más que extraño, hacer casi lo mismo de siempre pero en el fantasma de lo que era en todo minuto, sabiendo que ahí algo debía ocurrir y sin embargo es como la visita que después de un buen tiempo se marcha, tan similar que incluso después de un tiempo no es vacío lo que tienes, sino nostalgia, un recuerdo, sabes que ya fue, te resignas a la idea de que pueda volver en algún minuto, pero no lo esperas.

Qué es esto que me tiene tan ausente y despegada de mi existencia, condenada a la continuidad, entregada a la incertidumbre. Estoy tan muerta... Recibo sólo por cordialidad, el cinismo es casi sincero, quiero que mis gestos sean honestos, que haya emoción también en mi entrega.

martes, 3 de mayo de 2011

Quiero dejar de bailar tu vals
y comenzar a escuchar mi rock

Tractor de Guerra

Se me olvidan tanto algunas cosas
y cuando las encuentro
es como si no comprendiera [o creyera]
que pudiesen existir desde antes
de mi asombro irrespetuoso
[como debe ser]
de la organización
a r
l s o m s
f a

y la TRADICIÓN

Espejismo [pero de carretera]



Esta despedida fue más un espejismo que realidad

tuvo alas y prisa

maldad en el juicio final,

lo incorrecto en la retina

y por sobre la punta de la lengua.

Se espantó al rebaño de placer

como quien quiere olvidar recordar.

Esta despedida fue más sincera que cordial

más verdadera que correcta,

eficaz y eficiente

como la soledad que deja.

Esta despedida cerró la puerta al entrarse

aterrada de la libertad

o desconforme con ella

que es peor

y más honesta

dejándome la recta despejada

ésa que nace después del ciclo

y una despedida como ésta.

sábado, 30 de abril de 2011

...

Triturada un poco

abatida

sin ganas

sin fuerzas

irremediablemente acongojada

irreparablemente dañada

Hay un mal contra el cual el opio es soberano, y

este mal se llama ANGUSTIA, en su forma mental,

médica, psicológica, lógica o farmacéutica.

viernes, 29 de abril de 2011

Miserable [el todo o yo?]

No es cierto,

no te creo,

no suenas como verdad

no me he enfrentado hace rato con ella

pero su voz es imposible de olvidar.

Mueran ahora todos los mitos

con especial placer quiero ver caer los que hablan de mí.

No estoy desconsolada

estoy podrida

cucarachas salen de mi cuerpo

¿y qué es la evolución sino la muerte?

tengo pena por esta existencia

oportunidad inoportuna,

olvidar la vida…

El tiempo es escaso

hablar por hablar es insulto

soy amiga de quien me dio la muerte

tengo mucho por agradecerle

y nada de resentimiento

¡hipócritas! ¡castrados!

no es perdón

mi discurso es más desesperanzado

pero menos falso,

agradeceré en el minuto antes

que sea el último

esta sombra tan honesta que me dio.

Que me hunda yo y todo el resto

silencio como única salvación

callar todas las supuestas respuestas

todas las inútiles frases

callar todas las bocas

callémonos

besémonos para siempre

con veneno en los labios,

tengo risa en los míos

y no es ella el problema

sino la insubordinación del sin sentido.

No se culpen por mi muerte

hay varias excusas a las que recurrir

por mi parte siéntanse libres

como debieran

que nada ha influido más que el vacío

no lo soporto;

el placer se viste de maldad

si todos saliéramos con nuestros paraguas a la calle

si todos tuviéramos paguas.

Qué piensan al encontrarme

[tan muerta]

cuántos silencio consigo

y cuántos son honestos

¿será cierto que tengo algo de derrotista?

¿Habrá la vida de ser frontera?

¿Son lágrimas las que caen por mi gotera?

¿Hay sonrisa en el humano que comprende?

¿Comprende alguien?

Uno al menos,

al menos ¿no es cierto?

Alguna vez,

supongo.

No sé cómo sienten la muerte

este grupo tan muerto

¡Egoísta!

Alguno de ellos supongo escupa

sobre mi rostro o mis cenizas

o me convierta en cenicero.

¡Mundo despierta!

Aquí algunos nos matamos

protestando a lo que eres.

Aquí se sufre

miserable de mí, que lo supe y no halle respuesta,

ustedes son muchas cabezas.

No hay culpa en quererse abstraído

la evasión es camino

es opción,

la lógica no es verdad

si la verdad no existe.

Pensemos todos que la vida se acaba

si no basta con creer que uno se muere

y hagamos que esto valga

no por miedo, por ganas.

Otra forma de decirlo

Padezco tu imagen

te sé y tiemblan las convicciones

intento pasen los días y no sea tu nombre.

Apareces como salvación

condena.

Quítate de en medio

tú y la ficción que te rodea.

Saber lo mejor

el orden natural

liándome al caos.

Cómo dejar de ser contigo de este lado.

Y si grito y ríes hay desconcierto

encantador.

Cómo acabar

quedémonos quietos y ciegos

y sin historia de paso.

No había más antes de presentarnos

y tuvieses esa mala idea de ser.

Desesperanzada como soy

no pude negarte,

te quiero lejos cuando sea duda,

y el silencio llegue.

Tan íntimo

Rondas mi vida hace tanto tiempo

eres un trazo horizontal

en la recta de mi vida

marcándola con determinación

¿Para qué esa necia locura?

los abandono para ir a perderme con las aves

en la región de los cuervos

antes de transformarme en título de tragedia,

levántome atrevidamente de la tierra.

Soy Polomeo que se suicida

hace demasiado que la Paz nos abandonó

también yo Polomeo la he encerrado

también yo Polomeo

el mismo anhelo de ver a las ciudades sobre el mortero

¡que los humanos temblemos por nuestras mandíbulas!

la Paz jamás fue libertada.

Moriremos en silencio,

habiendo olvidado los gritos arrancados por la alegría.

He desenterrado la muerte para verla caer en mí

honrándola con la decisión de mi sacrificio [ja!]

No basta la fuerza de todos los que quieren Paz

si es que de esos queda alguno.

Teoría, me río de tu rostro,

fiesta serás siempre,

efímera.

…Teoría, qué perfume se exhala de tu aliento.

El mismo final [siempre]

¿Qué he concluido respecto al amor?

que no existe

que si existe no tiene nada de bueno

que está sobre-valorado

que es una justificación para tirar.

Después de él viene siempre la tristeza

¿quién no ha sufrido por su culpa?

Me lo topé una vez

la más grande estafa en la historia

o histeria

de la humanidad.

Te roba los prejuicios

la política

la música

la más hermosa poesía

te deja en el más cruel estado de pobreza

te sumerge en el vacío

te llena de penas

te hace sentir vivo

te devuelve las ganas, la esperanza

dios y unos cuantos discípulos

y luego te lo arrebata todo.

Limpiémonos del sometimiento

liberémonos del discurso

¡liberémonos!

Pero cuidado

si no quieres entrevistarte con la muerte de frente

no podrás ser atrozmente libre, amor mío.

¿Qué he concluido respecto a dios?

que no existe

que si existe no tiene nada de bueno

que esta sobre-valorado

que es una justificación para amar.

¿Amarnos para qué?

¿Amarnos para qué?

No quiero que alguien lamente

mi tan segura muerte

y antes de eso sea compromiso.

Que nada me ate

que nada me obligue.

Quise que todo fuera

porque el minuto lo propuso

porque hubo coincidencia,

intuición, presentimiento.

Nunca quise ser con otro perfecto

sino adivinanza en todo momento.

Girondo, Girondo

discúlpame tú la desfachatez

de no saber si soy cientos o miles

pero angustiarme como si fuera millones.

Soy tantas, y todas mujeres

si tan sólo una fuera mi letra,

que se odien, mientan y desconozcan

pero que se sepan.

Se detendrán todos los cuestionamientos

nunca tendrá sentido apostar por esta vida,

nada puede nombrarse bello, o libre

y no quiero menos.

Ruleta

No me preguntes porqué

pero encontré una forma de definirte;

un loco evolucionado.

[...] Pero la modestia, mejor dicho el temor, es una de las primeras virtudes del amor...

Balzac

A veces yo [o lo que pretendo]

Una razón desinfectada se ve purificada

de los momentos de la voluntad ilustrada,

enajenada de si misma,

se ha enajenado de su vida.

Y la vida privada de espíritu arrastra

una existencia espectral de arbitrariedad

con el nombre de decisión.

A quién no le ha pasado?

Los labios se posarán sobre él

y su devastada ración de piel

que concibe el mundo

y la revolución

con ojos distintos a los de tu desamor

por la vida.

Verás su rostro

mientras escuchas con atención

sabes que no lo comprendes

ni lo intentas

simplemente te acompaña

abriendo el desafío de lo nuevo

complemento es otra cosa

ideales que avanzan por el mismo camino.

Los besos saben distinto según la ocasión

y la persona

los de él te gustan

pero ¿qué más?

Estabilidad,

proyecto

y todas las fantasías

se esfuman tras el último roce

de las lenguas.

Tus labios hoy sabrán a calor,

irradiarán fuego,

y no es por él,

es el alcohol quemándolos.