Padezco tu imagen
te sé y tiemblan las convicciones
intento pasen los días y no sea tu nombre.
Apareces como salvación
condena.
Quítate de en medio
tú y la ficción que te rodea.
Saber lo mejor
el orden natural
liándome al caos.
Cómo dejar de ser contigo de este lado.
Y si grito y ríes hay desconcierto
encantador.
Cómo acabar
quedémonos quietos y ciegos
y sin historia de paso.
No había más antes de presentarnos
y tuvieses esa mala idea de ser.
Desesperanzada como soy
no pude negarte,
te quiero lejos cuando sea duda,
y el silencio llegue.
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