¿Amarnos para qué?
No quiero que alguien lamente
mi tan segura muerte
y antes de eso sea compromiso.
Que nada me ate
que nada me obligue.
Quise que todo fuera
porque el minuto lo propuso
porque hubo coincidencia,
intuición, presentimiento.
Nunca quise ser con otro perfecto
sino adivinanza en todo momento.
Girondo, Girondo
discúlpame tú la desfachatez
de no saber si soy cientos o miles
pero angustiarme como si fuera millones.
Soy tantas, y todas mujeres
si tan sólo una fuera mi letra,
que se odien, mientan y desconozcan
pero que se sepan.
Se detendrán todos los cuestionamientos
nunca tendrá sentido apostar por esta vida,
nada puede nombrarse bello, o libre
y no quiero menos.
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