viernes, 29 de abril de 2011

¿Amarnos para qué?

¿Amarnos para qué?

No quiero que alguien lamente

mi tan segura muerte

y antes de eso sea compromiso.

Que nada me ate

que nada me obligue.

Quise que todo fuera

porque el minuto lo propuso

porque hubo coincidencia,

intuición, presentimiento.

Nunca quise ser con otro perfecto

sino adivinanza en todo momento.

Girondo, Girondo

discúlpame tú la desfachatez

de no saber si soy cientos o miles

pero angustiarme como si fuera millones.

Soy tantas, y todas mujeres

si tan sólo una fuera mi letra,

que se odien, mientan y desconozcan

pero que se sepan.

Se detendrán todos los cuestionamientos

nunca tendrá sentido apostar por esta vida,

nada puede nombrarse bello, o libre

y no quiero menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario