domingo, 13 de febrero de 2011

Hoy fue un día particularmente agradable, en casa estaban relajados y simpáticos, vi al papá de Lute y nos reímos harto (y a mi me gusta reír ahora), hablé en muy buena onda y naturalidad con Jorge (y ésa es una de las cosas que como suele decirse "me arregla el día" siempre, de hecho es la que más puede hacerlo), comencé a pintar a la Sofia y me gusta el lineamiento que está tomando la pintura, más tarde me junté con una chica y un grupo de chicas cercanas a la primera que no me parecieron nada interesantes (ni la primera) y definitivamente no podríamos ser amigas pero que son acogedoras, es más, me sorprendió la cantidad de detalles que eran capaces de atenderme en su rol de anfitrionas, durante el espacio temporal que usé en ellas apareció una humana que gritó para consultar desde la vereda del frente si teníamos un cigarro que le diéramos, yo le dije "ooohhh me queda el último, pucha..." y ella gritó "ya, gracias igual" con un tono que revelaba sinceridad, avanzo media cuadra y miró hacia atrás para gritar "y no tienen una moneda que me den para compra uno para allá?" (probablemente dijo pa' en vez de para y cosas así) a lo cual me acerqué a darle cien pesos que andaban dando vuelta en mi bolsillo y ella me dio bendiciones augurando que dios me acompañaría, luego, de camino a casa, tenía que comprar cigarrillos y no encontraba nada abierto hasta que me crucé con una gasolinera, dejé a la Sofia aparcada fuera y salté por sobre las cosas de un humano que tenía sus cosas apoyadas en el suelo y que me dijo de forma entusiasta "¡adelante!" luego de que yo acompañara mi salto con un "permiso", dentro me atendió muy amable un chico que cuando me iba con cierta preocupación me sugirió cuidarme y al salir nuevamente esquivé del objetos y él me dijo "que tenga un bonito día mañana" así que lo sonreí le ofrecí los mismos deseos y continué pedaleando.
Hoy la vida estaba simpática conmigo y se sintió bien...

sábado, 12 de febrero de 2011

Cada cierto tiempo es como si ésto me abofeteara, la mayor parte del tiempo lo entiendo y acepto y en verdad me pasa casi desapercibido de tan cotidiano que me resulta, creo que la particularidad reside en mi contacto social, no sé porqué tengo esa especie de morbo a experimentarme en situaciones por completo fuera de lo común, durante las última semanas considero que he sido abusiva de mi control y me he obligado a compartir mi tiempo con personas, me he sometido al contacto humano muchísimo más de lo acostumbrado, de hecho si dejo de considerar las situaciones de obligatoriedad bajo las que actuaba durante la enseñanza institucional creo que ha sido el espacio temporal que más he mantenido la crueldad de exponerme al mundo. Quizá hoy esté obteniendo la primera conclusión, idéntica a la que obtengo con mucho menos tiempo mediando; estoy completamente alejada, en cada una de las direcciones que pretenda analizarlo, no hay manera de sentir que tengo algo fuerte en común -razonalmente- con la humanidad, me siento mucho más parte de la vegetación que de los animales, ya casi no alcanzan a importar los prejuicios que además poseo (o poseía, no estoy muy segura) no alcanzan a ser importantes la edad ni el sexo que antes sí me eran útiles. No podría asegurar si hubo un cambio exterior y de haber sido interior no sabría si se debe a que estoy más crítica, desesperanzada, menos optimista, energética o algo siquiera, lo único que tengo claro es que ya no importa, no logro compenetrarme con nadie, por ningún animal, me corrijo; es tan complicado ser entusiasta con alguien que estoy conociendo, no tengo interés y no se me logra cautivar, antes simpatizaba un poco con cierto sexo y edad, ahora no logro cederme con nada y se produce aquí un efecto curioso en mí, antes en una reunión social permanecía callada y en silencio prestando atención a un indicio de interés por alguien y entablar una conversación, hoy asumo que nada de lo que a mi me interesa es afín con alguien y si tengo que enfrentar una reunión social divago sandeces deliberadamente para todo aquel que me quiera prestar atención.


Amo mi mundo al revés, tiene tanta lógica, es tan razonable que me parece irrisorio que la mayoría viva del otro lado, soy como el reflejo del espejo en que se observa la humanidad. Me causó tanta gracia decir lo anterior, pensé en Jorge y el cómo me hubiese fastidiado por decirlo. Me da tanta risa que le causen gracia verdadera mis conclusiones y por su parte las propias sean obtenida prolijamente bajo la formula social, bajo mi pensamiento él es un científico y yo me apego a la filosofía siendo nuestra diferencia nuclear. Evidentemente para la posmodernidad el análisis daría como resultado lo contrario, de forma absoluta, pero para qué voy a ser más reiterativa aún con la idea que vengo resaltando desde hace varias entradas. El orden puede ser mucho más caótico que su antítesis...

jueves, 10 de febrero de 2011

33.- El error sobre la vida, necesario a la vida.

Toda creencia sobre el valor y la dignidad de la vida se basa en un pensamiento inexacto; tal creencia sólo es posible porque la compenetración con la vida y con todos los dolores de la humanidad se han desarrollado muy débilmente en el individuo. Hasta los pocos hombres cuyo pensamiento se eleva generalmente por encima de ellos mismos, no abarca con la mirada a toda la vida en conjunto, sino que se limitan a ciertas partes. Cuando se es capaz de dirigir la observación a las excepciones, es decir, a los grandes talentos y a las almas puras, considerando que el fin de toda la evolución es producirlos y se disfruta con su acción, entonces se puede creer en el valor de la vida, porque no se atiende a los demás hombres: por consiguiente, se está pensando de un modo inexacto. Igualmente, si se abarca realmente con la mirada a todos los hombres, pero, de ellos, sólo se concede importancia a una clase de instintos, a los no egoístas, y se les justifica en relación con los demás instintos, entonces se puede también esperar algo de la humanidad en conjunto, y creer, en esa medida, en el valor de la vida; pero también en este caso ello se debe a un pensamiento inexacto. No obstante, ya actuemos de una forma o de otra, siempre seremos por ello una excepción entre los hombres. Ahora bien, la gran mayoría de los hombres soporta la vida sin lamentarse demasiado, creyendo así en el valor de la existencia, pero ello se debe precisamente a que cada cual se quiere y se afirma a sí mismo, sin salir de él como las anteriores excepciones: todo lo que no es personal, o no lo perciben o, a lo sumo, lo perciben como una débil sombra. De este modo, para el hombre corriente, el valor de la vida consiste sólo en autoconcederese más importancia que al resto del mundo. La enorme falta de imaginación que sufre hace que no pueda penetrar por medio del sentimiento en otros seres y por eso comparte lo menos posible su suerte y sus dolores. En cambio, quien realmente pudiera compartirlos, debería desesperar del valor de la vida. Si lograra comprender y sentir en sí mismo la conciencia total de la humanidad, prorrumpiría en maldiciones contra la vida, porque la humanidad en conjunto no tiene ningún fin y, por ello, cuando examina su marcha total, no puede encontrar en esto consuelo ni reposo, sino desesperación. Si considera en toda su importancia el hecho de que la humanidad carezca de un fin último, su acción personal adquirirá ante sus ojos el carácter de la prodigalidad. Ahora bien, sentirse como humanidad (y no sólo como individuo prodigado), al igual que las flores aisladas que la naturaleza prodiga, constituye un sentimiento superior a todos los sentimientos. Pero ¿quién es capaz de eso? Solamente un poeta: y los poetas saben consolarse siempre.

"Humano, Demasiado Humano"
Friedrich Nietzsche

De la humanidad demasiado humana al yo... (I)

Sueños

Tengo memoria de salvaje, basta con pequeños espacios de silencio para que ésta empiece a titubear y hasta caer en absurdos de recuerdos, balbuceos idiotas que nada dicen aunque quiera, no por completo, claro, poseo una memoria selectiva de forma utilitaria discerniendo como necesarias cosas absolutamente específicas por otro lado si cuando soñamos todos nos parecemos a ese salvaje; el reconocimiento imperfecto y la asimilación equivocada son causa del mal razonamiento en que incurrimos cuando soñamos; hasta el punto que ante la clara presencia de un sueño, tenemos miedo de nosotros mismos, de ocultar en nosotros tanta locura, cuando se realiza este proceso asumiendo con certeza como real su existencia, y basándose en su realidad es inevitable el nexo con las imágenes, puesto que son éstas las máximas exponentes de la realidad en su forma concreta y material, bajo esta lógica resulta absolutamente obvia la falta de sueños en mi historia (usaré de aquí en adelante el término historia como el acontecer sucesivo en una línea temporal y bajo un estado de colisión relativo a un sujeto determinado).
¿Con qué conocimiento del mundo y de la vida vive el hombre más feliz? Esta es LA interrogante que separa la filosofía de las ciencias; cualquier respuesta limitada en su extensión y será simplemente ciencia. Hay tanto de mi convicción en ésta afirmación... No entiendo cómo el humano se ha desterrado tan llanamente de su memoria y caído de manera tan entregada en una división del trabajo social absolutamente sistematizada y déspota. No soñar no puede ser analogía de desprenderse del yo, no para mi ¿pasa éso o es que el sueño del humano es el todo como está? ¿Es mi locura?
El sueño es un recreo para el cerebro, que durante el día, tiene que responder a las severas exigencias del pensamiento tal como han sido establecidas por la cultura superior, resulta cínica entonces la aceptación generalizada de que el humano es el animal pensante por excelencia, si tal herramienta es puesta a disposición de los prototipos anteriores a la existencia personal sin vincular a esta acción la identidad, o no necesariamente. Es evidente que al caer la noche el cerebro quiera libertarse de tanta insuperable atadura y actuar deliberadamente, no quiero considerar aquí el daño biológico que trae apareada este actuar, por otro lado no dudo que más de alguno se vendrá a la memoria. En lo personal lo sueños siguen sin ser más que un suceso aislado. Sonrío con maldad por ello.
Cuando cerramos los ojos, el cerebro produce una multitud de sensaciones de luz y color, posiblemente como una especie de resonancia y de eco de todos los fenómenos luminosos que durante el día actúan sobre él. Sin embargo cuando cierro los ojos es realmente como si pasara a otro estado, donde nada del mundo material lograra cruzar quedando sometida a mi alter ego y panorama imaginario del mundo de las ideas. Y si fenómeno particular que acompaña a estos hechos es también una especie de conclusión del efecto a la causa: mientras el espíritu pregunta de dónde provienen dichas sensaciones de luz y de color supone como causas esas figuras y esos personajes; desempeñan para él el papel de ocasión de esos colores y esas luces, porque, cuando es de día y tiene los ojos abiertos, está habituado a encontrar una causa ocasional para cada color y para cada impresión de luz. ¿Mi carencia de sueño se debería entonces a que al cerrar los ojos abandono completamente el plano material o a que cuando estoy en plano material, con los ojos abiertos, sueño con el llamado mundo de los sueños? ¿Es una manifestación de mi mundo al revés o una causa de él?

martes, 8 de febrero de 2011

Hoy recordé que la Marcela alguna vez refiriéndose a alguien dijo "[...] bueno, tan malo no puede ser, tiene buenos amigos..." , cuando lo dijo como que lo pensé un poco pero no le di mayor importancia pero el otro día ese pensamiento vino a mi de regreso, estaba fumando con un amigo que no es TAN amigo sino más bien un conocido, cuando era adolescente y estaba como con la idea gótica en mi cabeza conocí a un matrimonio de unos 35 años, en ese minuto ella se dedicaba a la dramaturgia y él a la fotografía, ambos vestían con muy buen gusto de negro y su casa era una cabaña maravillosa en medio de la ciudad y su visión del mundo era bastante oscura, nos frecuentamos por un año más o menos y luego yo me fui de la ciudad y cuando volví los busqué en los lugares frecuentados sin logro que adjudicarme, pasaron un par de años y nos re-encontramos con él, mayor -en verdad iba a decir más viejo, pero no está viejo o sí, pero no eso exactamente lo que quiero decir- dedicado ahora a la música y la orfebrería, su esposa ya no es su compañera completamente y está dedicada al telar y entre ellos continúan teniendo una relación admirable y hasta envidiable... La cosa es que estaba con él y conversábamos sobre una obra que está haciendo para regalarme y de pronto hablábamos de otra obra que sería para mí y hubo un silencio y dijo "chuta me invierto más en ti que en una amante" y me dio risa, de ésa risa espontánea que a veces me sale cuando algo mueve mi línea lógica de pensamiento.
Cuando estuve en Santiago me quedé todo el tiempo viviendo en casa de caradelfo, su familia, su polola y él se portaron increíblemente acogedores conmigo y como rodaba por mi cabeza el comentario de la Marce pude valorar con fuerza la amistad de ellos, hacerlo de forma real, sentir que éso nace más allá de mi, que no me corresponde analizarlo.
Por otro lado está la Nidia que no tengo una historia para intentar dar a entender lo que ella es conmigo, no porque no existan, sino porque ya estoy incapacitada para aislar sucesos, es toda ella una amiga excelente conmigo.
Ya no me acuerdo a qué iba cuando comencé con todo esto y no voy a leer más arriba porque tengo una manía de no leer lo que escribo hasta que está terminado, pero ahora pensé en el rasgo común a éstos tres casos y es la aceptación, sería falso decir que mutua porque mi espíritu crítico sé que me hace intervenir en ellos, aunque en estricto rigor no tanto porque no me importa que no atiendan mi intervención o no me importa fracasar en ella, pero sí de ellos hacia mi, y es que es tan valioso sentir que puedes ser completamente tú, el que quieres y el que a nivel inconsciente se manifiesta, la realización tanto de la voluntad como del alter ego, descansar de todas las convenciones sociales que me fastidian y utilizar libremente las que me sirven como herramientas.
Quizá éso me falta en la vida porque cuando lo tengo me siento a instantes prolongados bien.

lunes, 7 de febrero de 2011

Mi ya conocida histeria provoca que me asombre cuando los temas se dan por concluidos en las cabezas de sus dueños y es como si con ello se extrapolara a todo el resto del universo, debiendo ser acatado el silencio. Entiendo que comprender de ésta forma las cosas es también una opción y como tal tan válida como el resto, sin embargo me causa tanto conflicto cuando me toca enfrentarla, he conocido tres personas sumamente importantes que reaccionan así frente a ciertas circunstancias y me ha complicado tanto lidiar con sus silencios, es que no comprendo desde cuál lógica es positivo callar u obviar los temas que generar confrontación y mucho menos entiendo cómo ésta puede ser una solución. Entiendo y me es cómodo el pensamiento de que tú eres así, yo de otra forma, no podemos pensar igual y fin del asunto, y aunque intento practicarlo en lo cotidiano debo reconocer que con éstas personas, que insisto han sido (o son) importantes –y quizá por ello la diferencia- cuando han recurrido a lo que se podría comprender como una práctica del argumento anterior, me complica bastante, principalmente porque lo que callan es la base de lo que se convertirá inevitablemente en el quiebre de la relación social entre nosotros, siendo mucho más fácil y beneficioso para fortalecer el lazo dar a conocer aquellas cosas que aquejan del otro, me refiero a que si te molesta que fume pero no me lo dices y nos juntamos seguido, yo no sé que te molesta y siempre fumo para matar la ansiedad que llevo a cuestas, y luego, después de meses cortas nuestra relación porque se te hace imposible soportar el cigarrillo, cómo plasmar aquí el asombro que ello me provoca, está bien que no andemos discriminadamente interviniendo la existencia del resto y he aquí mi cuestionamiento base ¿no hacerlo como regla generalizada –y acatada a voluntad- es aspirar a la perfección innata o estar constantemente buscando el “error” para salir corriendo?

domingo, 6 de febrero de 2011

Asombro

Bien pocas cosas me queda que logren hacerme llorar, antes, cuando era aún más pequeña, era tan fácil que llorara, de hecho lloraba por todo, mis sucesivas torpezas y la poca costumbre a ser dispersa me hacía votar y quebrar cosas a cada movimiento y me sentía tan culpable por ésos sucesos, un poco tonta igual, mi hermano era tan hábil en el manejo corporal y le encantaba recordarme mis torpezas con injusta burla, me sentía con facilidad culpable por la mayoría de los acontecimientos que a mi al rededor se entrelazaban como si con tan corta edad pudiese ser responsable de muchas cosas, me hacía mucho daño descubrir que el mundo no era como el que estaba en mis sueños de pequeña y me precipité a conocer, más tarde lloré harto por la muerte de mi padre y los millones de dudas que dejó con ello, la última vez que recuerdo llorar con ganas fue la vez que más he llorado, es curioso reconocer ahora que el dolor que sentía en ése minuto pasó tan bien y que nada de ello provoca pena alguna ahora al recordarlo, fue cuando terminé una relación, la relación estable más corta que he tenido, igual ello se debe a que mis relaciones tienden a perdurar en el tiempo mucho más de lo acostumbrado para la "juventud" (estoy tan vieja, lo sé, lo siento). El tiempo ha pasado irreparablemente desde ése suceso, no he vuelto a llorar tan abiertamente desde ésa vez, llorar con pasión, llorarlo todo, dejar la vida circular en lágrimas, que la pena se llevara toda la energía, que todo se acabara, como si nada importara más que lo perdido, saber que la decisión fue personal y aún así lamentarlo, asumir y querer retroceder sabiendo que éso jamás podría suceder, aferrarme al dolor más que a las ganas de que pasara, sentir el vacío del olvido y la necesidad de que el tiempo pasara, que forma tan honesta de sufrir... En ese minuto llore todo lo que me quedaba por llorar, fue casi renovador tanta noche tendida en la cama llorando, perdí tanto por invertir todo en el dolor y luego, bueno luego la historia continúo como todos decían que sucedería, el tiempo se llevo las penas, sané y viví el duelo de la mejor manera que supe hacerlo; intensamente, hasta que ya no tuve nada por qué llorar. He sentido luego de esa vez muchas veces ganas de poder compenetrarme así con las emociones, ganas de tener ganas de llorar con pasión, pero es como si LA VEZ de la vida que hubiese tenido permitido hacerlo la hubiese ocupado en ésa ocasión que relacionada con sucesos posteriores no fue TAN dolorosa, el resultado del intento de ganas ha sido nefasto, unas cuantas lágrimas insalubres rodando por mis mejillas que más que desahogar desesperan, son como el recuerdo de la posibilidad que alguna vez tuviste para reventar y que ahora ya no posees, y que de ser una habilidad nadie me ha enseñado recargar y desconozco el dónde conseguir el maná necesario para comprar más.
Sucedió ayer que fui con la Vale y Gato al río (río que tenía una gran cantidad de musgo, musgo que cada vez que lo nombraba me hacía reír... es intrínseco a mi memoria inmediata ahora) que se dio un momento en el cual nos desconectamos de manera absoluta entre los tres ("de forma social como se diría así"), la Vale se fue a sacar fotos, Gato se puso a dibujar (cosa que me encanta que haga, me gusta mucho su trabajo, él no se da cuenta de que es bueno en lo que hace, que tiene una identidad su obra, quizá porque siempre lo he visto pero yo podría reconocer entre miles uno de sus trabajos), y yo comencé a leer "Humano Demasiado Humano", antes de las primeras veinte páginas me sentía extraña, mi garganta de verdad se anudó, fue como estar leyendo a alguien que sacaba las ideas de mi cabeza y las plasmaba frente a mí, tanto dicho sin mis manos mediando y tan idéntico el sentimiento. Si, obvio que no fue lo mismo que llorar, pero la emoción de sentir que alguna vez en el curso de la historia alguien no sólo manifestó sino que además sintió los mismo pesares que llevo me retorció el estómago y meritaba el llanto que no llegó porque no hago caso a la meritocracia y porque algo pasó que se llevó el llanto verdadero de mí, pero el punto es que de haber podido llorar lo habría hecho. He practicado hasta ahora cierta devoción al "El Origen De La Tragedia" puesto que me había dado directrices físico-temporales en relación a mis -y de muchos- conflictos existenciales, pero con éste la conexión fue distinta, no es una fuente sino un compartir, una comprensión absoluta de lo que se dice, un sentir mutuo, lo que a él le ha pasado sin duda es irrepetible formalmente en otro contexto, sin embargo la sensación aledaña a ése evento se reproduce de forma exacta en mí. Quizá no muchas personas comprendan el impacto y la sorpresa que me causó, más en lo personal no es un evento reiterado encontrar comprensión, la constante de hecho es absolutamente inversa.

sábado, 5 de febrero de 2011

Jorge siempre me dice, con absoluta convicción como si fuese obvio, que yo no sé darme a entender y que tengo que darme cuenta de éso, durante mucho tiempo creí que se debía a mi carencia de modismos y profundo apego por un lenguaje conservador, luego de darme cuenta del enorme alcance que tiene vivir al revés he notado que su incumbencia tan bien se remota a éstos pasajes, donde no es como mi fiel amigo lo relata, sino más bien el que yo entiendo las cosas de otra forma, y al comunicarlas esa forma se pierde, se dispersa y el sentido se extravía por completo. Supongo que mucha responsabilidad de ello radica en el pasar mucho tiempo conmigo, carretear sola y debatir los argumentos a mi misma, lo primero porque soy la persona que mejor me cae, lo segundo porque lo paso mejor que con cualquier otra persona y lo último porque el periodo final de mi época recién pasado lo trajo como resultado, al final ya nadie quería discutir conmigo, quizá nadie quería discutir con alguien y se volvieron todos pacifistas ideológicos, pero ello mucho no respecta a mi ámbito de intromisión.
Es extraño como han cambiado las cosas con Jorge, volvernos a ver después de tanto tiempo al parecer trajo más desilusiones que encantos y la idea me molesta bastante, principalmente porque en mi cabeza él siempre ha sido el refugio de mi locura, o sea, daba lo mismo que tú lo entendieras, y era casi natural que no lo hicieras, pero no importaba si se lo dijera a él lo entendería y con ello basta, del mismo modo en que no me importaba que te ofendieras por alguna de mis atrocidades espontáneas, a él le causarían gracia y explotaría en risa, casi tanto o más llamativa que mi propia acción y sería tan sumamente gracioso que en ese minuto reía aunque no estuviera.
Sé dos cosas; que se molestó conmigo por algo que hice porque yo soy así y a él le carga intervenir en la vida de las personas y; que como anduve bien dispersa las semanas que estuve en Santiago él de despabiló sobre algunas cosas. No poseo más detalles de ninguna de las dos ya que el silencio a sido el velo de mis interrogantes. ¿Qué puedo decir ante eso? ¿Debería decir/hacer algo? ¿Significa realmente algo éso? Si, claro, hay un contexto, pero involucra a un personaje apuesto, sensual, inteligente, definitivamente atractivo que está viviendo su año de rock and roll que a la vez coincide con el último de universidad y a una chica existencia-lista, por sobre todo dispersa que carga con un buen puñado de manías, desinteresada en el curso natural de las cosas (no es que lo entienda mucho) y que siempre se siente viviendo del otro lado, o al revés, en ése contexto definitivamente es imposible sacar por contexto -valga la redundancia (también la que escribirlo significa)- cuáles fueron exactamente, o siquiera próximas, las causas del desequilibrio ya acostumbrado, si lo pienso sinceramente puede ser todo porque además de todo lo anterior está la facilidad que tengo para hacer que la gente se moleste o decepciones de mí (eso involucra también el hecho de la facilidad con que la gente pone expectativas encima mío), es tanto mejor cuando no esperas nada, cualquier fatalismo es una posibilidad del mismo modo que el hecho de que las cosas marchen bien, tengo una predisposición (que evidentemente no es más que mi posición) a dejarme asombrar y encantar por lo grato y no prestar mayor atención a lo que pudiese resultar desagradable considerándolo simplemente como una opción que se presentó y la manifestación de su decisión, lo más curioso es que estoy segura de que ese -que al menos ahora- avance en mi comprensión de los acontecimientos está bien ligada a la presencia de Jorge, creo que a él lo valoré tanto por los momentos agradables que todo aquello que podría incomodarme comenzó a dejar de importar. Ahora que lo pienso es extraño dejar de esperar absolutamente cualquier cosa de alguien, es dejar la voluntad de poder por completo sometida al sino ergo aniquilable, todo puede ser... todo se puede disfrutar... En su análisis macro la robótica podría explicar de forma tan fría la afirmación anterior que me asusta la posibilidad de que tenga lógica revestida de razón su discurso.
A lo que voy es simple, hay relaciones sociales que fallan, a mi entender principalmente las que están basadas en estereotipos de perfección en sus formas de modo prioritario y siendo lo necesariamente crítica de nosotros es evidente que ante un análisis bajo ése método fallaríamos, pero también, de la misma forma, no acertaríamos en casi ninguna, mas hay cosas fundamentales entre nosotros que no valoro porque son invaluables, la base de nuestra cercanía, hechos que son mucho más cotidianos y que el hecho de ser reiterados los hace en sumo importantes, puede que de muchas formas no resultemos, pero HAY una que es la más cómoda que he tenido con alguien.
La cosa es simple, siempre me han importado cuestiones morales que ya no me importa respetar ni que se practiquen, he malgastado harto de mi vida atendiendo dichos asuntos y muy sinceramente debo reconocer que nada bueno he obtenido de ello, me resulta por tanto completamente razonable en éste episodio desconocer todo, por cuanto me esmeré prolongar e inclusive propagar, de forma drástica cumpliendo así con un imperativo muchísimo más razonable llamado hedonismo.
Detesto cuando las personas determinan que tengo que interpretar los acontecimientos del mismo modo que detesto que me hagan calcular sus edades, ¿cuál es el sentido de ello? finalmente importa bien poco lo que se pueda decir en ambas circunstancias puesto que la respuesta real sólo la posee quien pregunta, a ello debo sumarle el que soy pésima para realizar dichas actividades, mi padre y mi hermano mayor siempre han otorgado un tono irónico a éstas situaciones argumentando; "La Syl y su mundo al revés". De cierta manera eso es cierto, no se trata de concepciones inamovibles como verdades esculpidas sino simplemente de lineamientos que sigo cada cierto tiempo en relación a mi experimentación constante de todas las cosas, razones, y cuestiones posibles, nunca he podido hacer el deber ser social mío, simplemente no comprendo cómo se supone que funcionan las cosas y yo actúo siguiendo mi pensamiento del momento, y aún así, con ése razonamiento tan arraigado en mí aún hay personas que siento de mi círculo (bastante triangular) cercano que al final de algún suceso salen con frases como "saca tus propias conclusiones..." Yo no puedo decirte, tienes que darte cuenta sola..." "No todo el mundo piensa como tú, debería considerar a los otros..." y un sin fin de esas frase-sillas pre-fabricadas que están tan de más, es evidente que si cometo "errores" que no logro comprender es porque para mí no hay nada de malo en lo que se me acusa y por ello lo hago, sin embargo esa maldad oculta que es tan fácil notar para la humanidad a mí no me afecta, no siento la necesidad de utilizar caretas para, por ejemplo, hacer sentir mal a la gente, sé que debe sonar de persona muy pa'l pico lo que digo, pero es simplemente mi sentir, a veces hay personas que mueven mi morbo y me dan muchas ganas de hacerlos pasar por un episodio desagradable y no soy cautelosa en que se note mi sarcasmo fatídico. La política de la culpa tiene bastante bien adoctrinada a las personas que me rodean, les gusta mucho no decir lo que les hace sentir mal de otras personas excusándose en el libre albedrío y hacerlos sentir culpables de un hecho que no saben reconocer, guardar en silencio y recriminarles la incapacidad para distinguirlo, como si el sentirse ofendido por tal o cual cosa fuese regla general y yo debiese saberlo, evidente u obviamente, el problema señores es que nolosé, no tengo idea de qué preciso instante de manifestación de mi personalidad fue el que le causó tanto malestar, estoy segura de que pueden haber sido todos, pero si tengo que discriminar entre alguno es evidente, tanto como el hecho anterior para usted, que no logro decidirme. Sería todo mucho más fácil si simplemente me lo dijera, así al menos tendría la posibilidad de entender cuáles cosas le son sensibles y decidir si puedo lidiar con aquel obstáculo en lo que a usted respecta o si estoy incapacitada de hacer una leve variante en mi comportamiento o simplemente no estoy interesada en tener consideraciones con usted, o de ésa índole con usted, pero no, la idea es complicarlo todo más y dejarme en medio de acertijos, es ésto como si usted prefiriera lisa y llanamente que todo acabara antes de darme la posibilidad de destruirlo más adelante, cuando nos hayamos podido disfrutar y destruir un poco más. Supongo que represento una imagen muy poco confiable o que no soy digna de poseer su confianza en cuanto a lo que el cambio respecta, sin embargo, disculpe usted mi atrevimiento, siendo yo una persona tan volátil y cambiante ¿qué es lo que limita? estoy constantemente saltando de una teoría a otra y no tengo problema en reconocer que posturas ajenas son tan ciertas o incluso (y con un poco más de resquemor) mejores que las mías, ¿cómo debo entender éso yo? lo pregunto porque en mi calidad de incapaz de comprender mis conclusiones serán sencillamente locuras. Escucho con generalidad cómo se les pide a otras personas que cambien ciertos aspectos de su personalidad con el fin de hacer mucho más llevadera la coexistencia, pero a mí éso no me pasa, se me critica de frente o se me hace adivinar...

viernes, 4 de febrero de 2011

Pero Gato, es que siempre están descubriendo que no saben nada poh...

jueves, 3 de febrero de 2011

Me gusta gustarle a gente que le guste mi risa y hacerme reír...
Es tan extraño caminar por las mismas calles y sola, sentir el silencio de sus pasos ausentes y que retumben tan fuerte! Me asombra aún el cómo yo y todos mis yo nos estregamos a él y estar aún tan ausente del yo mismo, tan compenetrada con una persona que más parece recuerdo o fantasma que realidad. Es tan ilógico repasar las líneas olvidadas buscando recomponer la historia, lo entiendo, pero no sé cómo detenerme, intento llevarlo bien, toda la situación, sus repercusiones, mis respuestas inmediatas y mediadas, mis silencios y ausencias, los sueños dormida o despierta, pero esta ciudad ya está maldita, todo me encierra...

Entre hierbajos intento conciliar la razón con tanto doloroso sentimiento, logrando el segundo trascender a la razón. He sido tantas que no debería importar mucho lo que se decida ahora, y ciertamente no es que lo haga, tan sólo quiero ser parte de la resolución. Puede ser el desencanto la ley inmutable de mi vida.

Tener lo que no quiero cuando ya lo tengo, dejarlo todo destruido hasta no desearlo y lamentarme. Mirarlo todo el tiempo desde afuera y no parecer comprendedlo nunca antes de ahora, cuántos errores antes de ésto y la soledad es la misma; la realidad no es menos cruel que mi error, cómo puede importar el sentido cuando es el abismo al vacío, la nada.

No quiero algo, y de quererlo es simplemente pasarlo bien, dejar de pensar un rato, vivir simplemente...