Sueños
Tengo memoria de salvaje, basta con pequeños espacios de silencio para que ésta empiece a titubear y hasta caer en absurdos de recuerdos, balbuceos idiotas que nada dicen aunque quiera, no por completo, claro, poseo una memoria selectiva de forma utilitaria discerniendo como necesarias cosas absolutamente específicas por otro lado si cuando soñamos todos nos parecemos a ese salvaje; el reconocimiento imperfecto y la asimilación equivocada son causa del mal razonamiento en que incurrimos cuando soñamos; hasta el punto que ante la clara presencia de un sueño, tenemos miedo de nosotros mismos, de ocultar en nosotros tanta locura, cuando se realiza este proceso asumiendo con certeza como real su existencia, y basándose en su realidad es inevitable el nexo con las imágenes, puesto que son éstas las máximas exponentes de la realidad en su forma concreta y material, bajo esta lógica resulta absolutamente obvia la falta de sueños en mi historia (usaré de aquí en adelante el término historia como el acontecer sucesivo en una línea temporal y bajo un estado de colisión relativo a un sujeto determinado).
¿Con qué conocimiento del mundo y de la vida vive el hombre más feliz? Esta es LA interrogante que separa la filosofía de las ciencias; cualquier respuesta limitada en su extensión y será simplemente ciencia. Hay tanto de mi convicción en ésta afirmación... No entiendo cómo el humano se ha desterrado tan llanamente de su memoria y caído de manera tan entregada en una división del trabajo social absolutamente sistematizada y déspota. No soñar no puede ser analogía de desprenderse del yo, no para mi ¿pasa éso o es que el sueño del humano es el todo como está? ¿Es mi locura?
El sueño es un recreo para el cerebro, que durante el día, tiene que responder a las severas exigencias del pensamiento tal como han sido establecidas por la cultura superior, resulta cínica entonces la aceptación generalizada de que el humano es el animal pensante por excelencia, si tal herramienta es puesta a disposición de los prototipos anteriores a la existencia personal sin vincular a esta acción la identidad, o no necesariamente. Es evidente que al caer la noche el cerebro quiera libertarse de tanta insuperable atadura y actuar deliberadamente, no quiero considerar aquí el daño biológico que trae apareada este actuar, por otro lado no dudo que más de alguno se vendrá a la memoria. En lo personal lo sueños siguen sin ser más que un suceso aislado. Sonrío con maldad por ello.
Cuando cerramos los ojos, el cerebro produce una multitud de sensaciones de luz y color, posiblemente como una especie de resonancia y de eco de todos los fenómenos luminosos que durante el día actúan sobre él. Sin embargo cuando cierro los ojos es realmente como si pasara a otro estado, donde nada del mundo material lograra cruzar quedando sometida a mi alter ego y panorama imaginario del mundo de las ideas. Y si fenómeno particular que acompaña a estos hechos es también una especie de conclusión del efecto a la causa: mientras el espíritu pregunta de dónde provienen dichas sensaciones de luz y de color supone como causas esas figuras y esos personajes; desempeñan para él el papel de ocasión de esos colores y esas luces, porque, cuando es de día y tiene los ojos abiertos, está habituado a encontrar una causa ocasional para cada color y para cada impresión de luz. ¿Mi carencia de sueño se debería entonces a que al cerrar los ojos abandono completamente el plano material o a que cuando estoy en plano material, con los ojos abiertos, sueño con el llamado mundo de los sueños? ¿Es una manifestación de mi mundo al revés o una causa de él?
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