La cosa es simple, siempre me han importado cuestiones morales que ya no me importa respetar ni que se practiquen, he malgastado harto de mi vida atendiendo dichos asuntos y muy sinceramente debo reconocer que nada bueno he obtenido de ello, me resulta por tanto completamente razonable en éste episodio desconocer todo, por cuanto me esmeré prolongar e inclusive propagar, de forma drástica cumpliendo así con un imperativo muchísimo más razonable llamado hedonismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario