Hoy recordé que la Marcela alguna vez refiriéndose a alguien dijo "[...] bueno, tan malo no puede ser, tiene buenos amigos..." , cuando lo dijo como que lo pensé un poco pero no le di mayor importancia pero el otro día ese pensamiento vino a mi de regreso, estaba fumando con un amigo que no es TAN amigo sino más bien un conocido, cuando era adolescente y estaba como con la idea gótica en mi cabeza conocí a un matrimonio de unos 35 años, en ese minuto ella se dedicaba a la dramaturgia y él a la fotografía, ambos vestían con muy buen gusto de negro y su casa era una cabaña maravillosa en medio de la ciudad y su visión del mundo era bastante oscura, nos frecuentamos por un año más o menos y luego yo me fui de la ciudad y cuando volví los busqué en los lugares frecuentados sin logro que adjudicarme, pasaron un par de años y nos re-encontramos con él, mayor -en verdad iba a decir más viejo, pero no está viejo o sí, pero no eso exactamente lo que quiero decir- dedicado ahora a la música y la orfebrería, su esposa ya no es su compañera completamente y está dedicada al telar y entre ellos continúan teniendo una relación admirable y hasta envidiable... La cosa es que estaba con él y conversábamos sobre una obra que está haciendo para regalarme y de pronto hablábamos de otra obra que sería para mí y hubo un silencio y dijo "chuta me invierto más en ti que en una amante" y me dio risa, de ésa risa espontánea que a veces me sale cuando algo mueve mi línea lógica de pensamiento.
Cuando estuve en Santiago me quedé todo el tiempo viviendo en casa de caradelfo, su familia, su polola y él se portaron increíblemente acogedores conmigo y como rodaba por mi cabeza el comentario de la Marce pude valorar con fuerza la amistad de ellos, hacerlo de forma real, sentir que éso nace más allá de mi, que no me corresponde analizarlo.
Por otro lado está la Nidia que no tengo una historia para intentar dar a entender lo que ella es conmigo, no porque no existan, sino porque ya estoy incapacitada para aislar sucesos, es toda ella una amiga excelente conmigo.
Ya no me acuerdo a qué iba cuando comencé con todo esto y no voy a leer más arriba porque tengo una manía de no leer lo que escribo hasta que está terminado, pero ahora pensé en el rasgo común a éstos tres casos y es la aceptación, sería falso decir que mutua porque mi espíritu crítico sé que me hace intervenir en ellos, aunque en estricto rigor no tanto porque no me importa que no atiendan mi intervención o no me importa fracasar en ella, pero sí de ellos hacia mi, y es que es tan valioso sentir que puedes ser completamente tú, el que quieres y el que a nivel inconsciente se manifiesta, la realización tanto de la voluntad como del alter ego, descansar de todas las convenciones sociales que me fastidian y utilizar libremente las que me sirven como herramientas.
Quizá éso me falta en la vida porque cuando lo tengo me siento a instantes prolongados bien.
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