sábado, 30 de abril de 2011

...

Triturada un poco

abatida

sin ganas

sin fuerzas

irremediablemente acongojada

irreparablemente dañada

Hay un mal contra el cual el opio es soberano, y

este mal se llama ANGUSTIA, en su forma mental,

médica, psicológica, lógica o farmacéutica.

viernes, 29 de abril de 2011

Miserable [el todo o yo?]

No es cierto,

no te creo,

no suenas como verdad

no me he enfrentado hace rato con ella

pero su voz es imposible de olvidar.

Mueran ahora todos los mitos

con especial placer quiero ver caer los que hablan de mí.

No estoy desconsolada

estoy podrida

cucarachas salen de mi cuerpo

¿y qué es la evolución sino la muerte?

tengo pena por esta existencia

oportunidad inoportuna,

olvidar la vida…

El tiempo es escaso

hablar por hablar es insulto

soy amiga de quien me dio la muerte

tengo mucho por agradecerle

y nada de resentimiento

¡hipócritas! ¡castrados!

no es perdón

mi discurso es más desesperanzado

pero menos falso,

agradeceré en el minuto antes

que sea el último

esta sombra tan honesta que me dio.

Que me hunda yo y todo el resto

silencio como única salvación

callar todas las supuestas respuestas

todas las inútiles frases

callar todas las bocas

callémonos

besémonos para siempre

con veneno en los labios,

tengo risa en los míos

y no es ella el problema

sino la insubordinación del sin sentido.

No se culpen por mi muerte

hay varias excusas a las que recurrir

por mi parte siéntanse libres

como debieran

que nada ha influido más que el vacío

no lo soporto;

el placer se viste de maldad

si todos saliéramos con nuestros paraguas a la calle

si todos tuviéramos paguas.

Qué piensan al encontrarme

[tan muerta]

cuántos silencio consigo

y cuántos son honestos

¿será cierto que tengo algo de derrotista?

¿Habrá la vida de ser frontera?

¿Son lágrimas las que caen por mi gotera?

¿Hay sonrisa en el humano que comprende?

¿Comprende alguien?

Uno al menos,

al menos ¿no es cierto?

Alguna vez,

supongo.

No sé cómo sienten la muerte

este grupo tan muerto

¡Egoísta!

Alguno de ellos supongo escupa

sobre mi rostro o mis cenizas

o me convierta en cenicero.

¡Mundo despierta!

Aquí algunos nos matamos

protestando a lo que eres.

Aquí se sufre

miserable de mí, que lo supe y no halle respuesta,

ustedes son muchas cabezas.

No hay culpa en quererse abstraído

la evasión es camino

es opción,

la lógica no es verdad

si la verdad no existe.

Pensemos todos que la vida se acaba

si no basta con creer que uno se muere

y hagamos que esto valga

no por miedo, por ganas.

Otra forma de decirlo

Padezco tu imagen

te sé y tiemblan las convicciones

intento pasen los días y no sea tu nombre.

Apareces como salvación

condena.

Quítate de en medio

tú y la ficción que te rodea.

Saber lo mejor

el orden natural

liándome al caos.

Cómo dejar de ser contigo de este lado.

Y si grito y ríes hay desconcierto

encantador.

Cómo acabar

quedémonos quietos y ciegos

y sin historia de paso.

No había más antes de presentarnos

y tuvieses esa mala idea de ser.

Desesperanzada como soy

no pude negarte,

te quiero lejos cuando sea duda,

y el silencio llegue.

Tan íntimo

Rondas mi vida hace tanto tiempo

eres un trazo horizontal

en la recta de mi vida

marcándola con determinación

¿Para qué esa necia locura?

los abandono para ir a perderme con las aves

en la región de los cuervos

antes de transformarme en título de tragedia,

levántome atrevidamente de la tierra.

Soy Polomeo que se suicida

hace demasiado que la Paz nos abandonó

también yo Polomeo la he encerrado

también yo Polomeo

el mismo anhelo de ver a las ciudades sobre el mortero

¡que los humanos temblemos por nuestras mandíbulas!

la Paz jamás fue libertada.

Moriremos en silencio,

habiendo olvidado los gritos arrancados por la alegría.

He desenterrado la muerte para verla caer en mí

honrándola con la decisión de mi sacrificio [ja!]

No basta la fuerza de todos los que quieren Paz

si es que de esos queda alguno.

Teoría, me río de tu rostro,

fiesta serás siempre,

efímera.

…Teoría, qué perfume se exhala de tu aliento.

El mismo final [siempre]

¿Qué he concluido respecto al amor?

que no existe

que si existe no tiene nada de bueno

que está sobre-valorado

que es una justificación para tirar.

Después de él viene siempre la tristeza

¿quién no ha sufrido por su culpa?

Me lo topé una vez

la más grande estafa en la historia

o histeria

de la humanidad.

Te roba los prejuicios

la política

la música

la más hermosa poesía

te deja en el más cruel estado de pobreza

te sumerge en el vacío

te llena de penas

te hace sentir vivo

te devuelve las ganas, la esperanza

dios y unos cuantos discípulos

y luego te lo arrebata todo.

Limpiémonos del sometimiento

liberémonos del discurso

¡liberémonos!

Pero cuidado

si no quieres entrevistarte con la muerte de frente

no podrás ser atrozmente libre, amor mío.

¿Qué he concluido respecto a dios?

que no existe

que si existe no tiene nada de bueno

que esta sobre-valorado

que es una justificación para amar.

¿Amarnos para qué?

¿Amarnos para qué?

No quiero que alguien lamente

mi tan segura muerte

y antes de eso sea compromiso.

Que nada me ate

que nada me obligue.

Quise que todo fuera

porque el minuto lo propuso

porque hubo coincidencia,

intuición, presentimiento.

Nunca quise ser con otro perfecto

sino adivinanza en todo momento.

Girondo, Girondo

discúlpame tú la desfachatez

de no saber si soy cientos o miles

pero angustiarme como si fuera millones.

Soy tantas, y todas mujeres

si tan sólo una fuera mi letra,

que se odien, mientan y desconozcan

pero que se sepan.

Se detendrán todos los cuestionamientos

nunca tendrá sentido apostar por esta vida,

nada puede nombrarse bello, o libre

y no quiero menos.

Ruleta

No me preguntes porqué

pero encontré una forma de definirte;

un loco evolucionado.

[...] Pero la modestia, mejor dicho el temor, es una de las primeras virtudes del amor...

Balzac

A veces yo [o lo que pretendo]

Una razón desinfectada se ve purificada

de los momentos de la voluntad ilustrada,

enajenada de si misma,

se ha enajenado de su vida.

Y la vida privada de espíritu arrastra

una existencia espectral de arbitrariedad

con el nombre de decisión.

A quién no le ha pasado?

Los labios se posarán sobre él

y su devastada ración de piel

que concibe el mundo

y la revolución

con ojos distintos a los de tu desamor

por la vida.

Verás su rostro

mientras escuchas con atención

sabes que no lo comprendes

ni lo intentas

simplemente te acompaña

abriendo el desafío de lo nuevo

complemento es otra cosa

ideales que avanzan por el mismo camino.

Los besos saben distinto según la ocasión

y la persona

los de él te gustan

pero ¿qué más?

Estabilidad,

proyecto

y todas las fantasías

se esfuman tras el último roce

de las lenguas.

Tus labios hoy sabrán a calor,

irradiarán fuego,

y no es por él,

es el alcohol quemándolos.

Lo que nunca me pasó

Sé que en algún minuto va a pasar

no se trata de cariño cuantificado

sino de realidad tangible

algo así como de la naturaleza

del humano.

Me engañará

no lo dirá

lo sabré por acciones

quizá por un tercero más honesto.

No podré volver.

Sufriré.

Luego el arrepentimiento

que nada soluciona.

Otra Carta

Por acá que resulta más fácil alargarse, resulta más fácil conjugar de a poco las letras para que susurren tu nombre.


Es el primer Septiembre, que contiene alguna relevancia para mí, es el primero en el cual recibirás mi saludo, y que sabremos de nuestras existencias. Es tan raro decir que la emoción es infinita, que tu cumpleaños es la excusa perfecta para decirte lo que ha significado que nos encontrásemos en medio de las risotadas desconcertantes, en medio de las fuerzas desmedidas que tienden a separar a las personas, que nos encontráramos y fuésemos arrastrados por algo inexplicable y que, sin saberlo, apareciéramos perdidos ya el uno en el otro, sin habernos dicho una sola palabra al respecto. Y que luego fuese todo tan natural como el fluir de cualquier cauce, y que tu boca y la mía se abrazaran como si hubiesen nacido para eso. Y luego el viaje, la separación antes de que la unión nos pareciera real, la desesperación de dos personas que difícilmente creían poder hallarse el uno al otro y que, inexorablemente, deben volver a alejarse. Un alejamiento que tiene que ver con los kilómetros, y con las carreteras y las personas que ocupan autos, trenes o buses, no tanto con nosotros que acudimos a los llamados volando o caminando, pero que no somos de los mismos que tocan las bocinas para convencerse de que están vivos. Porque no, porque no es de nosotros, tan sólo pensemos... La lejanía sólo ha hecho que acerquemos más y más todo lo nuestro que ignora los peajes, ha hecho que nos digamos "te quiero" a la distancia, como un llamado, como un grito agónico de no querer dejar de tocar tu piel nunca más. Es que es así, así y nada más, cuando vuelvas no sé como volveremos a separarnos, así que ya nadie nos ha de desunir en un viaje irrespetuoso. Irrespetuoso no por los motivos sino por lo intransigente de las distancias, pero qué más da, estamos a un día de vernos. Un día eterno sí, pero que es menos que la semana que pasé sin que tu mano se acoplara perfectamente a la mía, como si fuéramos uno de esos rompecabezas que se esfuerzan por armar algunos extraterrestres haciendo que las piezas viajen por todo el planeta o qué sé yo. Qué importa, imagínate todo lo que hemos sido, date cuenta como hemos abierto el camino para que nuestros abrazos detengan el tráfico y no el tráfico a nuestros abrazos. Yo estoy absolutamente agradecida de todos mis errores, de todos, pues me han traído hasta ti o, digamos, nos han hecho juntarnos. Y de aquí en más, es tan improbable que la desagregación de nosotros como lo que somos pase por mi mente, tanto. Quiero que todo sea como queramos, que nos sigamos metiendo a la gente en el bolsillo, que rockiemos la vida antes de que se nos haga tan insufrible como siempre. Dijiste que eras quien no era capaz de sentir nada por nadie, yo también. Yo también, en cierto sentido, en uno similar al auto-convencimiento, a la necesidad de obviar cosas para evitar que mi persona aflorara haciendo sufrir a diestra y siniestra. Yo no quería eso, pero simplemente pasaba. Ahora contigo, no sé como son las cosas, te has parado frente a mi y con un dedo has movido toda y cada una de las certezas que sostenía con obstinación. Y no eres un concepto para mi, eres completamente tú y se me escapan las palabras para explicar a que me refiero cuando digo eso, es que digo tantas cosas, que las palabras se hacen cortas y sería cosa de inventar nuevas, pero prefiero que las inventemos entre los dos y que muchas de ellas no se escriban, si no que se sientan (a pesar de lo cursi que puede sonar eso).

Te quiero porque te me has hecho indesmentiblemente necesaria, porque de tu mano derribar el mundo parece posible, porque en la calle contigo me basta, porque son tan pocos los días, que hacen pensar que esto nos sobrepasa, porque de a poco me doy cuenta de que toda descripción se resume en ti, que todo poema hace juego con tu voz, que cada letra bien puesta compone tu nombre, que te cuelas en las canciones, en las risas, en los desvelos, que eres inagotable y nos estábamos esperando. ¿Te das cuenta de lo último que dije? ¿De la verdad que se esconde? ¿Te das cuenta que, desde que nos supimos, no dejamos que más nada interviniese en nuestra conjugación "imperfecta", como te gusta decir a ti? Y qué viene para después, ¿quién sabe?...


Por mientras quédate con lo tuyo que es mío, con lo que poseo, pero que siempre, siempre fue para ti ( ), quédate con todo eso y con más, te lo regalo, hasta que lo deseches. Pero, sobre cualquier cosa, te regalo el viaje y cualquier cosa que lleguemos a pisar de la mano, todo lo que sonría, se espante, llore, grite, patalee, debido a nuestros labios confundidos, a nuestras manos volátiles que desde antes que lo supiéramos se quieren hacer una.


Y te regalo un poema, no sé por qué, pero es que me he dado cuenta que todos susurran tu nombre o tu voz o tu aroma o tus besos...

Una Carta

Somos un error y, fundamentalmente, somos. Como nunca los ingenieros de terno y corbata planificaron. Iguales a los que no salen en ninguna campaña publicitaria, somos y es tan importante, y sólo nuestros ojos al cruzarse nos legitiman, sólo cuando tu mano consigue anclarse donde debe nos aparecemos como somos, como ni nosotros esperábamos ya llegar a ser.


Y no creemos en su dios, ni ellos creen en nosotros. No interesa su respuesta ni sus ojos espantados, ni la voz de mar agreste con que nos gritan sus desgracias. Importa solamente la voz que susurra lluvia cuando tus ojos se comen a los míos y somos profundamente cada uno.

Qué te crees tú que te apareces hasta en cada calada (palabra más tuya que mía) del cigarro que sostengo en mi boca. Que te vislumbro con la poca luz que palpita en mi espalda.


Qué te crees, que me sabes a todo lo que mis labios rozan con timidez, con miedo (justificado) que no seas tú, con miedo arraigado de que tu piel esté tan lejos y dentro de Chile, con miedo tonto de no mirarte fijo una vez más. Yo pienso que eres exactamente lo que entre las personas ciegas buscaba, lo que entre las piedras escarbé tantas veces sin razón, sin razón porque tu abrazo no había habitado el mismo espacio que mi tonta voz llamándote, y aprovéchate que el licor me hace tan honesta y que te quiero tanto y que nada me hará pensar (ni siquiera tu cumpleaños) que no debieras estar acá, tocando mi espalda y discutiéndome todo, incluso lo que sabes destinado a ceder. Te quiero.


Oye, tengo más felicidad que susto, más alegría que temor y recelo de ser nosotros.
Oye, te propongo algo... perdámonos tanto que nadie ya se atreva a buscarnos, que nadie jamás se asome a nuestro pequeño espacio del universo idiota, del universo que osaba creerse perfecto, que negaba la reunión de las nubes, que negaba que alguna vez tus ojos coincidieran perfectamente con los míos y ya. Y no hubiera quien se opusiera, no hubiera quien dijese alto, ni quien evitara que tu mano coincidiera con la mía, y amén, se hizo la desventura del paraíso, se hizo nuestra historia. Cierra los ojos porque nos marearemos, porque esto no se ve, esto se vive y yo contigo, yo desmedidamente con tu historia. Yo... te quiero y espero ansiosa y espero un abrazo que no se acabe hasta que el dios envidioso parta la tierra en dos (cualquier momento, no importa). Te quiero.


Te veré tan pronto tus pies se atrevan a pisar mi cercanía,
tan pronto todo gire como encubierto hacia nuestro encuentro,
duerme una noche más sin mi, que quizás sea de las últimas. Te quiero.

Otro secreto, no le cuentes a nadie.

Nos veremos, un beso.

Adiós.

jueves, 28 de abril de 2011

Lo que viene después [cuando ves]

Esto no es, y no podría bajo ningún motivo convertirse en felicidad. Quiero matar este día. Las cosas no se pasan cuando caminas y tu nariz se congela. Parecieran que mis confusiones se emancipan convirtiendo las calles y la ciudad en niebla. No me conozco y no tengo idea de quién eres. No me pareces confiable. No creo en tu posición de dios y en la de nadie. No tengo miedo, hace tiempo que se me acabaron las pasiones, nada compensa a la nada, y esta sensación se incrusta en mi cuerpo. No te pares frente a mí con el mismo viejo reproche, los ídolos de masas conmigo no van, no te equivoques.

Lo más lindo escrito alguna vez

Te quiero abusivamente

como una falta de respeto.

Te quiero

escrito con letras grandes

y en la moneda.

Te quiero

porque somos resistencia

y alegría.

Te quiero

El lado oscuro del corazón

Muerte: No te da vergüenza, cómo es posible, que has hecho para llegas a ese estado, ya ni siquiera puedes vivir entre la gente. Hubieras podido ser tan feliz, eres fino, eres inteligente y egoísta, pero qué has hecho durante toda tu vida? Engañar, engañar y engañar, y ahora resulta lo de siempre; eres tú el único engañado. Nunca te has entregado. Cuando pienso que prefieres cualquier cosa a encontrarte contigo mismo, cómo es posible que puedas soportar ese vacío? Porque te empeñas en llenarlo de nada? Ya no eres capaz de extender una mano, de abrir los brazos, es verdaderamente desesperante, me dan unas ganas de llorar...
Oliverio: Sabes qué, me parece no sos una muerte de acá, medio barreta, medio pelotuda, poco profesional, aburrida. No sos una muerte torera, una muerte guerillera, una muerte fórmula una, sos una muerte cola de jubilados, una muerte tristeza de manicomio, una muerte mono block de departamentos, una muerte de barrios y de programas de televisión, una muerte mediocre, anónima, cobarde...
Muerte: Mirá Oliveiro, ante de que digas alguna de tus estupideces te voy a decir algo; aunque te portes como un niño ya no sos un niño, sos grande, y ya deberías saber que la muerte es una trampa que se tiende al hombre para perpetuar la especie, es un mecanismo, un mecanismo tan necesario como el trabajo que yo hago, pero no es más que éso, es sólo éso, intervengo en casos de amor, aunque a veces no sea justo
Oliverio: El amor nunca puede pasar por tus manos, la justicia nunca puede pasar por tus manos, aunque se mate en nombre de la ley y se muera en nombre del amor
Muerte: Vos me echás en cara cosas como si yo fuera la responsable de todo, y yo solo cumplo con mi papel, igual que vos, yo sé una parte, vos sabes otra, ¿porqué no vas y le preguntas al responsable de todo?
Oliverio: ¿Y cómo lo encuentro? Dame una tarjeta para verlo de parte tuya, vos lo conoces
Muerte: No. Yo trabajo para él, no lo conozco
Oliverio: Trabajas para él...
Muerte: Creo que si. Sería terrible darse cuenta que nunca hubo nadie ¿no?

La esperanza ciega [a veces... también]

El humo nublará las nubes

de las líneas que acompañan mi tren.

Se acribillará la familia de mi gobierno

ante el impacto de mis 107 años.

Moribunda será mi vida

en aquella plaza sin árboles

esperando que algún día llames.

Las migajas quedarán envueltas en mi mesa

cuando te pares y no me hables.

Estaré aquí, esperando que nos miremos

y en silencio caminemos juntos.

Todo se acaba [una vez me pasó]

Me cansas

me agotas

me das miedo

no quiero ver tu rostro

en cada reflejo de mi vida.

Sé lo que quiero

sé que haré lo contrario

que no será por ti

que será por mi cobardía

Nada quita la sensación de ahogo

ese vivir en la espera

oyendo el silencio

relación de cuatro paredes

no se mueven las estrellas.

03/IX/2007

Te has difuminado un poco

quemando las palabras

entre tus dedos amarillos

dejando algunas enredadas

en la incertidumbre.

El lenguaje inconexo de tu parpadeo

pareciera darte más razones

que mentiras injustificadas.

No tengo más palabras que las que salen

como peces de tu boca.

Tu tranquilidad tiene perfume dulce

y zapatillas de lona.