jueves, 28 de abril de 2011

El lado oscuro del corazón

Muerte: No te da vergüenza, cómo es posible, que has hecho para llegas a ese estado, ya ni siquiera puedes vivir entre la gente. Hubieras podido ser tan feliz, eres fino, eres inteligente y egoísta, pero qué has hecho durante toda tu vida? Engañar, engañar y engañar, y ahora resulta lo de siempre; eres tú el único engañado. Nunca te has entregado. Cuando pienso que prefieres cualquier cosa a encontrarte contigo mismo, cómo es posible que puedas soportar ese vacío? Porque te empeñas en llenarlo de nada? Ya no eres capaz de extender una mano, de abrir los brazos, es verdaderamente desesperante, me dan unas ganas de llorar...
Oliverio: Sabes qué, me parece no sos una muerte de acá, medio barreta, medio pelotuda, poco profesional, aburrida. No sos una muerte torera, una muerte guerillera, una muerte fórmula una, sos una muerte cola de jubilados, una muerte tristeza de manicomio, una muerte mono block de departamentos, una muerte de barrios y de programas de televisión, una muerte mediocre, anónima, cobarde...
Muerte: Mirá Oliveiro, ante de que digas alguna de tus estupideces te voy a decir algo; aunque te portes como un niño ya no sos un niño, sos grande, y ya deberías saber que la muerte es una trampa que se tiende al hombre para perpetuar la especie, es un mecanismo, un mecanismo tan necesario como el trabajo que yo hago, pero no es más que éso, es sólo éso, intervengo en casos de amor, aunque a veces no sea justo
Oliverio: El amor nunca puede pasar por tus manos, la justicia nunca puede pasar por tus manos, aunque se mate en nombre de la ley y se muera en nombre del amor
Muerte: Vos me echás en cara cosas como si yo fuera la responsable de todo, y yo solo cumplo con mi papel, igual que vos, yo sé una parte, vos sabes otra, ¿porqué no vas y le preguntas al responsable de todo?
Oliverio: ¿Y cómo lo encuentro? Dame una tarjeta para verlo de parte tuya, vos lo conoces
Muerte: No. Yo trabajo para él, no lo conozco
Oliverio: Trabajas para él...
Muerte: Creo que si. Sería terrible darse cuenta que nunca hubo nadie ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario