Jorge siempre me dice, con absoluta convicción como si fuese obvio, que yo no sé darme a entender y que tengo que darme cuenta de éso, durante mucho tiempo creí que se debía a mi carencia de modismos y profundo apego por un lenguaje conservador, luego de darme cuenta del enorme alcance que tiene vivir al revés he notado que su incumbencia tan bien se remota a éstos pasajes, donde no es como mi fiel amigo lo relata, sino más bien el que yo entiendo las cosas de otra forma, y al comunicarlas esa forma se pierde, se dispersa y el sentido se extravía por completo. Supongo que mucha responsabilidad de ello radica en el pasar mucho tiempo conmigo, carretear sola y debatir los argumentos a mi misma, lo primero porque soy la persona que mejor me cae, lo segundo porque lo paso mejor que con cualquier otra persona y lo último porque el periodo final de mi época recién pasado lo trajo como resultado, al final ya nadie quería discutir conmigo, quizá nadie quería discutir con alguien y se volvieron todos pacifistas ideológicos, pero ello mucho no respecta a mi ámbito de intromisión.
Es extraño como han cambiado las cosas con Jorge, volvernos a ver después de tanto tiempo al parecer trajo más desilusiones que encantos y la idea me molesta bastante, principalmente porque en mi cabeza él siempre ha sido el refugio de mi locura, o sea, daba lo mismo que tú lo entendieras, y era casi natural que no lo hicieras, pero no importaba si se lo dijera a él lo entendería y con ello basta, del mismo modo en que no me importaba que te ofendieras por alguna de mis atrocidades espontáneas, a él le causarían gracia y explotaría en risa, casi tanto o más llamativa que mi propia acción y sería tan sumamente gracioso que en ese minuto reía aunque no estuviera.
Sé dos cosas; que se molestó conmigo por algo que hice porque yo soy así y a él le carga intervenir en la vida de las personas y; que como anduve bien dispersa las semanas que estuve en Santiago él de despabiló sobre algunas cosas. No poseo más detalles de ninguna de las dos ya que el silencio a sido el velo de mis interrogantes. ¿Qué puedo decir ante eso? ¿Debería decir/hacer algo? ¿Significa realmente algo éso? Si, claro, hay un contexto, pero involucra a un personaje apuesto, sensual, inteligente, definitivamente atractivo que está viviendo su año de rock and roll que a la vez coincide con el último de universidad y a una chica existencia-lista, por sobre todo dispersa que carga con un buen puñado de manías, desinteresada en el curso natural de las cosas (no es que lo entienda mucho) y que siempre se siente viviendo del otro lado, o al revés, en ése contexto definitivamente es imposible sacar por contexto -valga la redundancia (también la que escribirlo significa)- cuáles fueron exactamente, o siquiera próximas, las causas del desequilibrio ya acostumbrado, si lo pienso sinceramente puede ser todo porque además de todo lo anterior está la facilidad que tengo para hacer que la gente se moleste o decepciones de mí (eso involucra también el hecho de la facilidad con que la gente pone expectativas encima mío), es tanto mejor cuando no esperas nada, cualquier fatalismo es una posibilidad del mismo modo que el hecho de que las cosas marchen bien, tengo una predisposición (que evidentemente no es más que mi posición) a dejarme asombrar y encantar por lo grato y no prestar mayor atención a lo que pudiese resultar desagradable considerándolo simplemente como una opción que se presentó y la manifestación de su decisión, lo más curioso es que estoy segura de que ese -que al menos ahora- avance en mi comprensión de los acontecimientos está bien ligada a la presencia de Jorge, creo que a él lo valoré tanto por los momentos agradables que todo aquello que podría incomodarme comenzó a dejar de importar. Ahora que lo pienso es extraño dejar de esperar absolutamente cualquier cosa de alguien, es dejar la voluntad de poder por completo sometida al sino ergo aniquilable, todo puede ser... todo se puede disfrutar... En su análisis macro la robótica podría explicar de forma tan fría la afirmación anterior que me asusta la posibilidad de que tenga lógica revestida de razón su discurso.
A lo que voy es simple, hay relaciones sociales que fallan, a mi entender principalmente las que están basadas en estereotipos de perfección en sus formas de modo prioritario y siendo lo necesariamente crítica de nosotros es evidente que ante un análisis bajo ése método fallaríamos, pero también, de la misma forma, no acertaríamos en casi ninguna, mas hay cosas fundamentales entre nosotros que no valoro porque son invaluables, la base de nuestra cercanía, hechos que son mucho más cotidianos y que el hecho de ser reiterados los hace en sumo importantes, puede que de muchas formas no resultemos, pero HAY una que es la más cómoda que he tenido con alguien.
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