
Cada cierto tiempo es como si ésto me abofeteara, la mayor parte del tiempo lo entiendo y acepto y en verdad me pasa casi desapercibido de tan cotidiano que me resulta, creo que la particularidad reside en mi contacto social, no sé porqué tengo esa especie de morbo a experimentarme en situaciones por completo fuera de lo común, durante las última semanas considero que he sido abusiva de mi control y me he obligado a compartir mi tiempo con personas, me he sometido al contacto humano muchísimo más de lo acostumbrado, de hecho si dejo de considerar las situaciones de obligatoriedad bajo las que actuaba durante la enseñanza institucional creo que ha sido el espacio temporal que más he mantenido la crueldad de exponerme al mundo. Quizá hoy esté obteniendo la primera conclusión, idéntica a la que obtengo con mucho menos tiempo mediando; estoy completamente alejada, en cada una de las direcciones que pretenda analizarlo, no hay manera de sentir que tengo algo fuerte en común -razonalmente- con la humanidad, me siento mucho más parte de la vegetación que de los animales, ya casi no alcanzan a importar los prejuicios que además poseo (o poseía, no estoy muy segura) no alcanzan a ser importantes la edad ni el sexo que antes sí me eran útiles. No podría asegurar si hubo un cambio exterior y de haber sido interior no sabría si se debe a que estoy más crítica, desesperanzada, menos optimista, energética o algo siquiera, lo único que tengo claro es que ya no importa, no logro compenetrarme con nadie, por ningún animal, me corrijo; es tan complicado ser entusiasta con alguien que estoy conociendo, no tengo interés y no se me logra cautivar, antes simpatizaba un poco con cierto sexo y edad, ahora no logro cederme con nada y se produce aquí un efecto curioso en mí, antes en una reunión social permanecía callada y en silencio prestando atención a un indicio de interés por alguien y entablar una conversación, hoy asumo que nada de lo que a mi me interesa es afín con alguien y si tengo que enfrentar una reunión social divago sandeces deliberadamente para todo aquel que me quiera prestar atención.
Amo mi mundo al revés, tiene tanta lógica, es tan razonable que me parece irrisorio que la mayoría viva del otro lado, soy como el reflejo del espejo en que se observa la humanidad. Me causó tanta gracia decir lo anterior, pensé en Jorge y el cómo me hubiese fastidiado por decirlo. Me da tanta risa que le causen gracia verdadera mis conclusiones y por su parte las propias sean obtenida prolijamente bajo la formula social, bajo mi pensamiento él es un científico y yo me apego a la filosofía siendo nuestra diferencia nuclear. Evidentemente para la posmodernidad el análisis daría como resultado lo contrario, de forma absoluta, pero para qué voy a ser más reiterativa aún con la idea que vengo resaltando desde hace varias entradas. El orden puede ser mucho más caótico que su antítesis...
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