Contigo me convierto en la condena de un mundo envidioso,
tan libre de todo
clara y tranquila al saber que son mis formas las que crean esa confusión
encantada de tu accionar inconveniente,
irrespetuosos de quien contempla lo incomprensible
anomia de las posibles posibilidades,
cansados de que la esperanza fuese desesperación
nos completamos.
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