Está claro, cielo no somos
pero tan fantásticos como esta no pintura hemos llegado a ser.
Hay pocas palabras que podrían hacerse tuyas,
nada que suene muy lindo te mereces
porque en el desgarrador silencio de lo impronunciable
es donde más auténticamente nos encontramos.
Todo eso que es motivo de dudas, merecedor de cuestionamientos
aquello que provoca la inseguridad de lo que no sé cierto
porque no se conoce propio
me recuerda a tu rostro, plasmado de negativa rotunda,
un no a todo lo antes dicho, un no al reconocernos,
la mejor elección pareciera ser no confesar esto,
negar la existencia para quien no esté incluído
[en el nosotros, por supuesto]
Es tentadora la idea de que nada esté tan claro,
esa duda habitante de la mirada que se desliza,
se escapa por entre los pretextos, que no da la cara,
tan curiosa como hablar de la cara de la mirada.
Todo instante parece elección
y el placer esculpido en el flujo
ensucia un poco el recuerdo
la restricción parece sagrada, bendia, extaciante,
esa duda que no es dilema, no es tema.
En medio de tanto reproche escupido a nuestros rostros
la calma ha florecido, más libre que la crítica,
más real que estas perfectas nubes,
que la negación parece bondad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario