sábado, 12 de mayo de 2012

¿Estamos todos realmente conectados? Digo, claro, puedo vernos a todos embobados con la tecnología, pero no puedo evitar preguntarme si no es acaso aquella un tipo de ceguera? No sistemica, no me refiero a eso ahora, de aquello muchas opiniones se han vertido; varias comparto. Me refiero a esa conexión que es casi como una comunicación muda, intangible, fantasmagórica (hoy), la que hizo que aquí y allá saliéramos del agua y nos pusiéramos de pie.
¿Por qué es tan difícil creerla? En lo personal la experimento a diario, con ustedes, sólo que ustedes no lo saben. Porque no quieren. Despertar y haber soñado con alguien, ver el diario, sin leerlo, y que te salte únicamente esa palabra que junto con la sonrisa que casi te sonroja venga un recuerdo, escuchar una canción, ver una escena de una película o un apotegma perdido en un libro y salir a la calle pensando "¡vaya, porqué tantas coincidencias!" y mientras apresuras el paso para no llegar tarde ¡paf! chocas de frente, o suena el celular, o lees algún correo ¿de quién? obvio, de esa persona.
Lo que no entiendo es, porque si despertó, desayunó, caminó, y hasta decidió cosas por nosotros sin estar ahí físicamente ¿porqué no verlo? ¿Por qué si suena un celular el neo-instinto nos hace contestarlo rápidamente no somos capaces de devolver esa "llamada perdida" tan potente, libre, única y precisa? ¿Cómo pasó que nos volvimos tan dependientes de algo impreciso, evidente, obvio e imperfecto por sobre la transgresión de la materia y el espacio que significa ese gesto? ¿Cómo puede éso no importar o importar menos?

Si de pronto aparezco, sin cuerpo y sin voz, no lo pases por alto que de éste lado hay alguien comunicándose.

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